Hay quien toma partido por los jóvenes en detrimento de los mayores y afirma que "dar trabajo a los sénior sea quitárselo a los jóvenes". Esto es falso. Si acaso sería al contrario, los mayores ya estaban aquí antes de que vinieran los jóvenes, dar trabajo a los jóvenes sería quitárselo a los mayores. Eso suena con un poco más de lógica. Pero no se trata de ver las cosas así, desde esa óptica maniqueísta, o jóvenes o mayores. Todos están en el mercado laboral y hay que tener en cuenta las necesidades de todos. Pero los mayores tienen un valor añadido que es desdeñado, despreciado, obviado, muy injustamente. La experiencia es un grado y tanto que sí. Un mayor es un valor muy activo en una empresa. Un valor rinde con una calidad que se traduce en rentabilidad de tiempo y de espacio que una persona que está empezando en la profesión no puede tener porque no ha vivido, no ha experimentado lo suficiente. El joven ha de aprender del mayor y a la vez el joven da vida al mayor y lo hace conocer cosas nuevas y convivir con ellas, lo hace actualizarse, es un acicate más para el desempeño laboral.
El mercado laboral de los trabajadores añosos ciertamente está muy difícil.
En una España en la que supera el 40% el desempleo juvenil, puede r fácil obviar las dificultades al acceso laboral que tienen las personas de mayor edad. Pero… ¿por qué se valora tanto el empleo joven y se desdeña el senior?, es algo totalmente ilógico desde cualquier punto de vista que se mire. ¿Es que el mayor no come, no tiene necesidades, no tiene facturas que pagar?...; quizás el joven tenga menos cargas en este sentido, generalmente vive con sus padres, muchos gastos los tiene resueltos. Pero una persona en edad laboral mayor lo tiene francamente difícil.
Los jóvenes sin trabajo no pueden hacer su vida, pero los mayores tampoco y, hay muchos jóvenes que llegan a mayores con el mismo problema. En España la precariedad laboral campea como si del Cid Campeador se tratase por el foro laboral. Es verdaderamente vergonzoso que un capital humano riquísimo se esté desperdiciando como se está haciendo.
La Administración carga las tintas en que el ciudadano en edad laboral apruebe unas oposiciones, pero cuando en una convocatoria solamente se ofrecen 4 o 5 plazas es un milagro realmente aprobar unas oposiciones. Es más ese milagro está previamente asignado según la inmensa mayoría piensa y muchos incluso lo pueden demostrar.
El trabajo como funcionario público no es la solución, la solución está en contratar laboralmente a las personas, a los profesionales. Se determinó arbitrar hacer concursos y concesiones a empresas y éstas serían las que subcontratarían al personal especialista en cada caso, pero esto si cabe, aun es más problemático porque las empresas para ganar el concurso tiran los precios, el trabajador, subcontratado, no ve ni en sueños el salario que le correspondería de haber sido contratado directamente.
Es de suponer que esta fórmula para la administración supone agilidad en trámites, pero para la dignidad profesional supone un verdadero palo. Además, las empresas tienen a sus trabajadores, entrar a formar parte de ese círculo se hace difícil por bueno que sea el curriculum, son otros intereses los que mandan.
Con estas fórmulas se favorece incluso el intrusismo profesional. La Administración ha determinado en ciertos sectores, como el sector judicial, entregar determinados trabajao por encomienda a una empresa determinada. Es el caso de las peritaciones. Si antes hacer peritaciones para los tribunales suponía un respiro en época de paro, ahora el profesional está completamente ahogado porque una empresa determinada hace todo el trabajo ella sola, mientras que los profesionales a título individual no tienen ninguna posibilidad de ser llamados para peritar. La empresa con tal de ganar el concurso abarata costos, el trabajador, indignamente, si quiere trabajar, se ve obligado a aceptar precios de risa. No se dignifica ni a la profesión ni al profesional. Además de ser injusto es humillante.
El talento del profesional mayor es clave en la estrategia empresarial. Contratar a profesionales mayores es incrementa la productividad. Los mayores contribuyen en el mundo laboral de forma muy productiva, hay pues que acabar con tópicos negativos que los relegan y los condenan al ostracismo del que les es imposible salir.
Parece como una confabulación orquestada para que el trabajador, en general, no pueda llegar a cotizar el periodo que prescribe la ley, con lo cual, no tiene pensión y no tendrá nada. ¿El Gobierno no se da cuenta de que con estos procedimientos está, a sabiendas, incrementando la pobreza y está disminuyendo la calidad en la producción, está desperdiciando capital humano?...
La productividad no baja con la edad. Puede bajar con la enfermedad pero no con la edad, pero la enfermedad también está presente entre los jóvenes y no en menor medida.
Un archivero fundamentalmente trabaja con la cabeza, desarrolla una racionalidad que lo hace rentabilizar tiempo y trabajo por la experiencia adquirida en su profesión a lo largo de décadas. Esto es un importantísimo valor para la empresa o la Administración que lo contrate.
La jubilación no depende de la capacidad de las personas, en muchos casos es muy injusto jubilar a una persona que está en plenitud, rindiendo mucho más que otros más jóvenes y aportando a la sociedad valor a raudales. ¿Por qué no se valora esto?. No será verdad la teoría de que cuanto menos trabaje una persona menos pensión le queda al final de su vida laboral y menos ha de pagar el Estado?. Pero qué mente miserable es la que se atreve a hacer realidad este presupuesto?. ¿No se da cuenta de que está destrozando a las personas, está desperdiciando capital humano, está favoreciendo la economía sumergida en ocasiones, está privando a la sociedad de personas valiosísimas con las que la sociedad podría crecer y evolucionar mucho mejor?.
La persona tiene necesidad de sentirse útil, ser productivo. Un mayor puede ser mucho más productivo que una persona joven porque tiene tablas, porque rentabiliza y gestiona como nadie su espacio y su tiempo, porque tiene grandes deseos de aportar a la sociedad, quiere dejar huella y enseñar a otros para que actúen cuando ya no pueda, porque ya no esté.
Hoy día la edad no condiciona absolutamente nada, la sociedad ha evolucionado y ha mejorado mucho en términos sanitarios, de tal forma que una persona con 40 años hace 20 era una persona mayor pero ahora está en la juventud; hoy una persona con 60 años es una persona joven porque su mente y su cuerpo lo son. Una persona en los 50 y en los 60 de su vida tiene una perspectiva de la vida, que le aporta valor añadido a su experiencia y conocimientos. Pereciera que la sociedad esté entendiendo que un trabajador mayor carece de capacidad de aprender o de adaptarse y esto no es verdad, no es así, hoy el profesional está constantemente actualizándose, reciclándose, aprendiendo y enseñando.
La sociedad y la propia Administración tiene barreras en la cabeza pero esto hay que desecharlo YA, hay que dar un paso al frente e invertir en talento, experiencia y valor, hay que invertir en contratación del adulto mayor en edad laboral porque la sociedada, sin él, se está perdiendo mucho.
El talento no tiene ni edad ni género, el talento del profesional mayor en edad laboral tampoco.