martes, 10 de mayo de 2016


Autónomo societario, ¿con derecho a la tarifa plana?

¿Puede el autónomo societario acogerse a la tarifa plana de 50 euros? La Seguridad Social excluye en la práctica a los socios de las compañías de esta bonificación mientras que los Tribunales de Justicia dictan sentencias a favor del autónomo societario.

domingo, 8 de mayo de 2016

Alimentos funcionales

ADCUSPPYMA
REVISTA INFORMATIVA/EDUCATIVA DE CONSUMO,
SANIDAD Y MEDIO AMBIENTE DE ESPAÑA
Nº. –13- MAYO-JUNIO- 2016


Introducción

La principal función de la dieta es aportar los nutrientes necesarios para satisfacer las
necesidades nutricionales de las personas. Existen cada vez más pruebas científicas que apoyan la hipótesis de que ciertos alimentos, así como algunos de sus componentes tienen efectos físicos y psicológicos beneficiosos, gracias al aporte de los nutrientes
básicos. Hoy en día, la ciencia de la nutrición ha evolucionado a partir de conceptos clásicos, como evitar las deficiencias de nutrientes y la suficiencia nutricional básica, a los conceptos de nutrición "positiva" u "óptima". Las investigaciones han pasado a centrarse más en la identificación de componentes biológicamente activos en los alimentos, que ofrezcan la posibilidad de mejorar las condiciones físicas y mentales, así
como de reducir el riesgo a contraer enfermedades. Se ha descubierto que muchos productos alimenticios tradicionales, como las frutas, las verduras, la soja, los granos enteros y la leche contienen componentes que pueden resultar beneficiosos para la salud. Además de éstos, se están desarrollando nuevos alimentos que añaden o amplían estos componentes beneficiosos, por las ventajas que suponen para la salud y sus convenientes efectos psicológicos.

¿Qué son los alimentos funcionales?

El concepto de alimentos funcionales nació en Japón. En los años 80, las autoridades
sanitarias japonesas se dieron cuenta que para controlar los gastos sanitarios, generados
por la mayor esperanza de vida de la población anciana, había que garantizar también
una mejor calidad de vida. Se introdujo un nuevo concepto de alimentos, que se
desarrollaron específicamente para mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer
enfermedades.

Los alimentos funcionales no han sido definidos hasta el momento por la legislación
europea. Generalmente, se considera que son aquellos alimentos, que se consumen
como parte de una dieta normal y contienen componentes biológicamente activos, que
ofrecen beneficios para la salud y reducen el riesgo de sufrir enfermedades. Entre
algunos ejemplos de alimentos funcionales, destacan los alimentos que contienen
determinados minerales, vitaminas, ácidos grasos o fibra alimenticia, los alimentos a los
que se han añadido sustancias biológicamente activas, como los fitoquímicos u otros
antioxidantes, y los probióticos, que tienen cultivos vivos de microorganismos
beneficiosos

Como respuesta al creciente interés sobre este tipo de alimentos, han aparecido nuevos
productos y ahora el interés se centra en la necesidad de establecer normas y directrices
que regulen el desarrollo y la publicidad de dichos alimentos.

¿Por qué necesitamos los alimentos funcionales?

En Europa, ha aumentado considerablemente el interés de los consumidores por conocer
la relación que existe entre la dieta y la salud. Hoy en día, la gente reconoce en mayor
medida, que llevar un estilo de vida sano, incluida la dieta, puede contribuir a reducir el
riesgo de padecer enfermedades y dolencias, y a mantener el estado de salud y bienestar.
El apoyo que se está dando a la importancia de alimentos como las frutas, las verduras y
los cereales integrales en la prevención de enfermedades, así como las últimas
investigaciones sobre los antioxidantes dietéticos y sobre la combinación de sustancias
protectoras en plantas, está contribuyendo a impulsar el desarrollo del mercado de los
alimentos funcionales en Europa.

La necesidad de contar con alimentos que sean más beneficiosos para la salud, también
se ve apoyada por los cambios socioeconómicos y demográficos que se están dando en
la población. El aumento de la esperanza de vida, que tiene como consecuencia el
incremento de la población anciana y el deseo de gozar de una mejor calidad de vida,
así como el aumento de los costes sanitarios, han potenciado que los gobiernos, los
investigadores, los profesionales de la salud y la industria alimenticia busquen la
manera de controlar estos cambios de forma más eficaz. Ya existen una gran variedad
de alimentos a disposición del consumidor, pero en estos momentos la prioridad es
identificar qué alimentos funcionales pueden mejorar la salud y el bienestar y reducir el
riesgo o retrasar la aparición de importantes enfermedades, como las enfermedades
cardiovasculares, el cáncer y la osteoporosis. Si los alimentos funcionales se combinan
con un estilo de vida sano, pueden contribuir de forma positiva a mejorar la salud y el
bienestar.

¿Cómo están reguladas las alegaciones de salud?

Muchos académicos, científicos y organismos reguladores están trabajando para
encontrar maneras de establecer una base científica que apoye las alegaciones
beneficiosas que se asocian a los componentes funcionales o los alimentos que los
contienen. Sería necesario que un marco regulador protegiera a los consumidores de las
atribuciones de propiedades falsas o confusas, y que además pudiera responder a las
necesidades de la industria en cuanto a innovación en el desarrollo de productos, su
comercialización y su promoción. Para que los alimentos funcionales puedan aportar
todos los beneficios posibles para la salud pública, los consumidores tienen que
comprender bien y confiar en los criterios científicos utilizados para documentar sus
efectos y atribuciones beneficiosas.

Japón está por delante del resto del mundo en este aspecto. En 1991, se estableció el
concepto de "Alimentos para Uso Específico en la Salud, (Foods for Specified Health
Use, FOSHU). Los alimentos que se incluyan dentro de la categoría de FOSHU deben
ser autorizados por el Ministro de Salud, tras la presentación de pruebas exhaustivas con
fundamento científico, que apoyen la alegación relativa a las propiedades de dichos
alimentos, cuando son consumidos como parte de una dieta ordinaria.

En la Unión Europea no existe una legislación armonizada sobre las alegaciones de
salud, y por lo tanto las cuestiones relativas a dichas alegaciones se resuelven a nivel
nacional. El reto en los Estados Miembros de la UE es conseguir, bajo el marco
regulador existente, que los mensajes que se comunican no hagan ninguna referencia a
que dichos alimentos puedan reducir el riesgo de padecer enfermedades, incluso aunque
existan pruebas científicas que avalen dichas afirmaciones. La legislación europea
relativa al etiquetado prohíbe atribuir a los alimentos propiedades preventivas,
terapéuticas o curativas, y la referencia a dichas propiedades. En ausencia de una
Directiva relativa a alegaciones de salud, los Estados Miembros de la UE han aplicado
diferentes interpretaciones de la actual legislación sobre etiquetado. A su vez, la opinión
generalizada es que las alegaciones de salud deben estar adecuadamente corroboradas
para proteger al consumidor, fomentar el comercio justo y potenciar las investigaciones
y la innovación en la industria alimentaria.

Durante la pasada década, se tomaron una serie de iniciativas, que se comenzaron en
Suecia, para facilitar el uso de las alegaciones de salud, que incluyen la adopción de
directrices y procedimientos prácticos en los diferentes Estados Miembros de la UE,
como Suecia, Países Bajos y el Reino Unido, éste último mediante la Iniciativa
Conjunta con respecto a Alegaciones de Salud (Joint Health Claims Initiative, JHCI).

En la mayoría de estos países, los expertos en alimentación, las autoridades, los grupos
de consumidores y los científicos se han unido para elaborar normas que regulen la
justificación científica, la publicidad y la presentación de alegaciones de salud.

En Estados Unidos se permite desde 1993 que se aleguen propiedades "que reducen el
riesgo de padecer enfermedades" en ciertos alimentos. Las "alegaciones de salud" están
autorizadas por la Administración para Alimentos y Medicamentos (Food and Drug
Administration, FDA),siempre que existan "evidencias científicas públicamente
disponibles y haya suficiente consenso científico entre los expertos de que dichas
alegaciones están respaldadas por pruebas". Aunque los fabricantes pueden utilizar
alegaciones de salud para comercializar sus productos, la intención de la FDA es que el
fin de dichas alegaciones sea el beneficio de los consumidores, y que se facilite
información sobre hábitos alimenticios saludables, que pueden ayudar a reducir el
riesgo de contraer enfermedades, como las afecciones cardiacas y el cáncer. Según la
FDA, las alegaciones pueden basarse también en "declaraciones autorizadas" de
Organismos Científicos Federales, como los Institutos Nacionales de la Salud (National
Institutes of Health) y los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades
(Centres for Disease Control and Prevention), así como de la Academia Nacional de las
Ciencias (National Academy of Sciences)

¿Cuáles son los últimos desarrollos del CODEX con respecto al uso de alegaciones de
salud en los alimentos?


El Codex Alimentarius es un programa conjunto de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y La Alimentación (UN Organisation for Agricultura, FAO)
y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se encarga de establecer normas
alimentarias. Su autoridad es indiscutible debido a su importancia en el comercio
internacional, y muchos de los países que están desarrollando nuevas legislaciones
utilizan a menudo como base las normas del Codex. El debate en el Codex se encuentra
en su etapa inicial y los principales temas en los que hay que trabajar más antes de
llegar a un consenso son las alegaciones en cuanto a la reducción del riesgo de padecer
enfermedades, la necesidad de verificación científica y el etiquetado.
Marco jurídico europeo de los alimentos funcionales y las alegaciones de salud.

La acción concentrada FUFOSE

Debido al creciente interés en el concepto de los "Alimentos Funcionales" y en las
"Alegaciones de Salud", la Unión Europea ha creado una Comisión Europea de Acción
Concertada sobre Bromatología Funcional en Europa (Functional Food Science in
Europe, FUFOSE). El programa ha sido coordinado por el Instituto Internacional de
Ciencias Biológicas (International Life Sciences Institute (ILSI) Europe ), y su objetivo
es desarrollar y establecer un enfoque científico sobre las pruebas que se necesitan para
respaldar el desarrollo de productos alimenticios que puedan tener un efecto beneficioso
sobre una función fisiológica del cuerpo y mejorar el estado de salud y bienestar de un
individuo y/o reducir el riesgo de que desarrolle enfermedades. El proyecto FUFOSE se
centró en seis áreas de la ciencia y la salud: crecimiento, desarrollo y diferenciación,
metabolismo, defensa contra especies oxidativas reactivas, alimentos funcionales y el
sistema cardiovascular, fisiología y función gastrointestinal, y los efectos de los
alimentos o comportamiento y efecto psicológico. El documento definitivo se publicó
en la revista British Journal of Nutrition.

La posición que defiende el informe es que los alimentos funcionales deberían
presentarse en forma de alimentos normales, y que se deben demostrar sus efectos en las
cantidades que normalmente se consumirían en la dieta. Un alimento funcional puede
ser un alimento natural, un alimento al que se ha añadido un componente, o un alimento
al que se le ha quitado un componente mediante medios tecnológicos o biológicos.
También puede tratarse de un alimento en el que se ha modificado la naturaleza de uno
o más de sus componentes, o en el que se ha modificado la biodisponibilidad de uno o
más de sus componentes, o cualquier combinación de estas posibilidades. Un alimento
funcional puede estar destinado a toda la población o a grupos determinados, que se
pueden definir, por ejemplo, según su edad o su constitución genética.

La Acción concertada de la UE apoya el desarrollo de los dos tipos de alegaciones de
salud, que se indican a continuación, con respecto a los alimentos funcionales, que
deben ser siempre válidas en el contexto de la dieta global y estar asociadas a los
alimentos que se consumen normalmente:

1. TIPO A: Alegaciones de "funcionales de mejora" asociadas a determinadas funciones
fisiológicas y psicológicas y a actividades biológicas que van más allá de su papel
establecido en el crecimiento, el desarrollo, y otras funciones normales del cuerpo.
Este tipo de alegación no hace referencia a enfermedades o estados patológicos, p. Ej.
algunos oligosacáridos no digestibles mejoran el crecimiento de la flora bacteriana
intestinal; la cafeína puede mejorar el rendimiento cognitivo.

2. TIPO B Alegaciones de "reducción de riesgo de enfermedades" , que se asocian al
consumo de un alimento o de sus componentes para ayudar a reducir el riesgo de
padecer una determinada enfermedad o afección, gracias a los nutrientes específicos que
contenga o no contenga dicho alimento (p. Ej. El folato puede reducir el riesgo de que
una mujer tenga un hijo con defectos del tubo neural, y una ingesta adecuada de calcio
puede ayudar a reducir el riesgo posterior de osteoporosis).

Validación de alegaciones y aspectos sobre seguridad


Es necesario poner en práctica las conclusiones y principios del programa FUFOSE. Por
ello, se creó un nuevo programa de Acción Concertada de la Comisión Europea, el
Proceso para la Valoración de Soporte Científico de las Alegaciones con respecto a los
Alimentos Process for the Assessment of Scientific Support for Claims on Foods,
PASSCLAIM), que tiene como objetivo resolver los temas relativos a validación y
verificación científica de alegaciones y la información al consumidor.
El proyecto comenzó y se desarrollará a partir del principio, de que las alegaciones
"funcionales de mejora" y las de "reducción de riego de enfermedades" deberían basarse
en estudios bien planificados, mediante el uso de biomarcadores adecuadamente
identificados, caracterizados y validados. El PASSCLAIM pretende establecer criterios
comunes para evaluar la confirmación científica de las alegaciones de salud y
proporcionar la base para la preparación de informes científicos que respalden dichas
alegaciones. El Documento de Consenso del PASSCLAIM servirá de ayuda a las
personas que hacen alegaciones y a las que las regulan, y además contribuirá a mejorar
la credibilidad que dichas alegaciones tienen para los consumidores. Esta estrategia
integrada generará una mayor confianza por parte de los consumidores en las
alegaciones científicas que se hacen sobre los alimentos y servirá para responder mejor
a las preocupaciones de los consumidores.

Aunque no existe una legislación europea con respecto a la seguridad de los alimentos
funcionales como tales, los aspectos sobre seguridad alimentaria ya están contemplados
en las regulaciones actuales de la UE. No obstante, con respecto a los alimentos sobre
los que se alegan atribuciones de salud, es necesario tener en cuenta factores como su
importancia dietética global, la cantidad y frecuencia de consumo, las posibles
interacciones con otros constituyentes dietéticos, el impacto en las vías metabólicas y
los posibles efectos adversos como la alergia y la intolerancia.

Conclusión

Los alimentos funcionales, consumidos como parte de una dieta equilibrada y
acompañados de un estilo de vida saludable, ofrecen la posibilidad de mejorar la salud
y/o prevenir ciertas enfermedades. El tema de las alegaciones de salud cada vez se
considera más importante, y la opinión generalizada es que sería necesario un marco
regulador dentro de la UE para proteger a los consumidores, fomentar el comercio justo
y potenciar la innovación de productos dentro de la industria alimentaria. El mayor reto
para los científicos actualmente y en el futuro será investigar las posibilidades en cuanto
a nutrición y estudiar la relación existente entre un alimento o uno de sus componentes
y la mejora del estado de salud y bienestar o la disminución de enfermedades. Es
también vital comunicar a los consumidores los beneficios que suponen para su salud,
de manera que estén bien informados para poder escoger mejor los alimentos que
consumen.
 
Bibliografía
 
· Functional Food Science in Europe. (1998). British Journal of Nutrition, 80(1):S1-S193.
· Scientific Concepts of Functional Foods in Europe: Consensus Document. (1999). British Journal of
Nutrition, 81(1):S1-S27.
· European Commission Community Research (2000) Project Report: Functional food science in Europe,
Volume 1; Functional food science in Europe, Volume 2; Scientific concepts of Functional Foods in
Europe, Volume 3. EUR-18591, Office for Official Publications of the European Communities, L-2985,
Luxembourg.
· ILSI Europe Concise Monograph: Concepts of Functional Foods. To be published August 2002.
· Ashwell, M. (2001). Functional Foods: a simple scheme for establishing the scientific basis for all claims.
Public Health Nutrition, 4:859-863.
· Committee of experts on Nutrition Food Safety and Consumer's Health (1999). Ad hoc Group on
Functional Food, Council of Europe.

ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN EN QUÉ SE DIFERENCIAN?

ADCUSPPYMA
REVISTA INFORMATIVA/EDUCATIVA DE CONSUMO,
SANIDAD Y MEDIO AMBIENTE DE ESPAÑA
Nº. –13- MAYO-JUNIO- 2016


La alimentación y la nutrición son dos procesos muy relacionados, pero es posible establecer diferencias entre ambos.

La salud y buen funcionamiento de nuestro organismo, depende de la nutrición y alimentación que tengamos durante la vida. Alimentación y Nutrición aun cuando parecieran significar lo mismo, son conceptos diferentes.

- Alimentación. Es un proceso voluntario, educable y consciente que consiste en la elección, preparación e ingestión de los alimentos.

- Nutrición. Es un proceso involuntario e inconsciente por el que el organismo transforma los alimentos a través de cuatro procesos: digestión, respiración, circulación y excreción, para que sus componentes puedan ser utilizados por las células.

Los alimentos son todos los productos naturales o industrializados que consumimos para cubrir una necesidad fisiológica (hambre).

Los nutrientes son sustancias que se encuentran dentro de los alimentos y que el cuerpo necesita para realizar diferentes funciones y mantener la salud. Existen cinco
tipos de nutrientes llamados: Proteínas o Prótidos, Grasas o Lípidos, Carbohidratos o Glúcidos, Vitaminas y Minerales.

- Proteínas:

Las proteínas aportan el material de construcción que nuestro organismo necesita para
formar células. Por tanto, son necesarias para formar nuevos tejidos y reparar la piel, los
músculos, la sangre, los huesos y, en general, todos los órganos.
Las principales fuentes de proteínas son los alimentos de origen animal, como todo tipo
de carnes (pescado, ave, res, cordero y cerdo), leche y sus derivados, y huevos.
Asimismo, abundan en las semillas de los vegetales, como lentejas, frejoles, quinua,
habas, garbanzos, soya, arvejas, etc., en cantidades casi similares a la carne.

- Carbohidratos:

Nos dan energía y calor para movernos y desarrollar todas las actividades diarias. Son
de origen vegetal y se encuentran en los cereales: maíz, trigo, arroz y sus productos
(harinas, pastas) tubérculos o verduras: papa, apio; plátano; azúcar (blanca o morena),
miel , granos como las arvejas, lentejas, garbanzos y frijoles,
- Grasas:

Son la fuente más concentrada de energía para nuestro cuerpo y cerebro. Participan en
diferentes funciones específicas y forman parte de los tejidos del cuerpo y de algunas
vitaminas y hormonas. Son fuente de calorías para los niños, pero los adultos deben
consumirla con moderación y se encuentran en las carnes rojas, piel del pollo, leche,
mantequilla y queso, aceites vegetales (de girasol, maíz, ajonjolí, algodón), margarina,
paltas, aceitunas, algunas semillas como el maní, pistacho, almendras y nueces.

- Vitaminas:

Ellas son las vitaminas A, D, E, K, C, complejo B y el ácido Fólico.
Cumplen funciones esenciales para el organismo. Ayudan en el proceso de
transformación de energía y favorecen el sistema de defensa del cuerpo contra las
enfermedades y se encuentran en casi todos los alimentos en especial en las frutas,
hortalizas y alimentos de origen animal.

- Minerales:

Entre los principales minerales se encuentran: calcio, hierro, yodo y el zinc. Ellos
participan en diversas funciones específicas y forman parte de los tejidos del cuerpo
(Ej.: el calcio forma y mantiene los huesos y dientes; el hierro forma parte de la sangre).
Los minerales intervienen en el crecimiento, reproducción del ser humano, la función
muscular, entre otros. Se encuentran principalmente en los alimentos de origen animal.

- Fibra:

La fibra ayuda a expulsar las heces con facilidad, previene el cáncer de colon y reduce
el colesterol en la sangre. Se encuentra en los alimentos de origen vegetal como
hortalizas (zanahoria, tomates, lechugas, pepino), frutas (melón, patilla, naranja,
manzana), granos (arvejas, lentejas, frijoles), verduras (lechuga, apio, pimientos, papas)
y cereales integrales.

¿Cómo preparar alimentos para no perder los nutrientes?

- Pelar y cortar puede disminuir el aporte sobre todo de vitaminas hidrosolubles (C,
B1 y ácido fólico) y fibra (que se encuentra mayormente en la piel del alimento).Es
recomendable pelar y cortar el alimento justo antes de prepararlo o consumirlo.

- No es recomendable dejar los alimentos en remojo mucho tiempo, pues esto fomenta
la pérdida de nutrientes.

Si optas por hervir los alimentos, toma en cuenta estas recomendaciones para preservar
mejor sus nutrientes:

- Añade el alimento al agua cuando esté hirviendo, de los contrario se remojará durante
más tiempo sin cocinarse, perdiendo propiedades.

- Opta por cortar los alimentos en trozos grandes para mantener sus aportes.

- Hierve, siempre que sea posible, en poca cantidad de agua, así las vitaminas se diluirán
menos.

- Si es posible añade unas gotas de jugo de limón a la cocción, esto ayuda a mantener
los nutrientes.

- Es preferible que las verduras queden crujientes en vez de muy blandas, pues esto
querrá decir que las has hervido demasiado, disminuyendo sus aportes.

- Los métodos de cocción que mejor ayudan a preservar los nutrientes son al vapor, en
el horno o salteados debido a que el alimento está en contacto limitado con el agua y se
mantiene a temperaturas más estables.

- Además es recomendable que aquellas verduras que pueden consumirse crudas sean
ingeridas de este modo de vez en cuando, así recibes al máximo sus aportes.

ADITIVOS

Los aditivos son sustancias que sin constituir por sí mismas un alimento se agregan a los
alimentos o bebidas con el fin de que éstos mantengan sus cualidades o recuperen
algunas que se han perdido durante su elaboración. Por sí mismos, los aditivos no tienen
valor nutritivo alguno, pero su utilización ayuda a que los alimentos puedan conservarse
mejor sin perder sus características o bien mejora su color o sabor.

En España la autorización de aditivos se lleva a cabo a través de listas positivas, es
decir, sólo pueden ser utilizados en la industria alimentaria aquellos aditivos que
aparezcan aprobados en las normativas al respecto. Estas listas están contenidas en los
Reales Decretos 3177/1983, 2001/1995, 2002/1995 y 145/1997.

Los aditivos han de superar una completa evaluación científica antes de ser utilizados.

La autorización que se lleva a cabo de los aditivos es sólo para determinados productos
y en cantidades controladas. Sin embargo, a pesar de que se revisan constantemente por
parte de científicos, no se puede descartar que la ingestión de alguna de estas sustancias
tenga efectos acumulativos a largo plazo.

Clasificación de los aditivos

Los aditivos se clasifican en seis grupos, según la función que realizan en los alimentos:
Colorantes: devuelven al alimento su color original, perdido durante el procesado.

Conservantes: dificultan el desarrollo de microorganismos, alargando la duración de
los productos.

Antioxidantes: impiden la degradación de los alimentos por oxidación de las grasas o
tras el contacto con el aire una vez abierto el envase.

Acidulantes: acidifican el alimento, retrasando el desarrollo de hongos y bacterias.
Espesantes, gelificantes, emulsionantes y estabilizadores: Además de las funciones
inherentes a su nombre, favorecen la retención del agua y evitan la formación de
cristales.

Edulcorantes y potenciadores del sabor: realzan el sabor del alimento.

Los aditivos utilizados deben aparecer en la lista de ingredientes que figura en el
etiquetado del producto. Han de mencionarse con el nombre de la categoría a la que
pertenecen (colorante, conservante, acidulante …) seguido de la letra E (designa su
aprobación en los países de la Unión Europea) y un número de tres o cuatro cifras.
La primera de las cifras determina el tipo de aditivo de que se trata: 1 para los
colorantes, 2 para los conservantes, 3 para los antioxidantes, 4 para los estabilizadores y
los emulsionantes, 4 y 9 para los edulcorantes y 2,3,5,6 y 9 para el resto.
Ej: el E 124 es un colorante y el E 263 un conservante.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Reclamación de cantidad laboral

Reclamación de cantidad laboral.
Posted: 01 Mar 2016 05:07 AM PST
Artículo revisado el 1/3/16. Puedes suscribirte gratis por email y/o seguir a Laboro en Twitter. La empresa no solo puede deberte dinero en caso de impago o retraso sino que también es posible que la empresa tenga que pagarte más de lo que te paga pero no lo reconozca y/o tú no lo sepas. Es decir que también puede existir deuda reclamable y cobrable en caso de que te estén pagando menos del...

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jueves, 26 de junio de 2014

La eliminación de las manchas en la piel masculina





Existen muchos métodos para eliminar las indeseables y antiestéticas manchas en la piel producto del paso del tiempo en nosotros y de las agresiones del viento, frío, etc. Entre los remedios que conocemos están las cremas y lociones, también los tratamientos con láser, aunque los resultados satisfactorios no siempre son seguros.

Por eso hay que contemplar alternativas para complementar o para reforzar los tratamientos o simplemente usarlas de forma natural rechanzando cualquier otra cosas que pueda resultarnos más agresiva.

Las manchas suelen localizarse en los codos, las axilas, las rodillas, la cara, etc. El limón es un remedio tradicionalmente eficaz que, además, supone un efectivo bactericida. También aclara y cura la piel, elimina puntos negros y espinillas; e incluso es capaz de terminar con erupciones producidas por la ingesta de algunas medicinas para las que el paciente presenta algún tipo de alergia o reacción.
El jabón de limón, que es una receta muy sencilla, podemos hacerlo nosotros mismos en un rato de ocio mezclando glicerina pura, con zumo de limón y también ralladura de limón.

La preparación del producto se hace derritiendo en primer lugar el jabón al baño María y agregando después el zumo de limón, por último sumaríamos la cáscara rallada, para terminar colocándolo en moldes y dejándolo que enfríe y endurezca el ya jabón. Utilizado por las mañanas y con constancia, veremos que consigue homogeneizar el tono de la piel dándole un aspecto más saludable.

Pero aún existe otra posibilidad, y esta es utilizar una mascarilla de limón. La mascarilla de limón se prepara con yogur natural, que mezclaremos con zumo de un limón y aplicaremos o bien con las manos, con los dedos o por medio de un pincel si esto facilita la tarea. Debemos dejar reposar y actuar durante unos treinta o cuarenta minutos. Y, sabremos, que esta tarea hemos de realizarla por la noche. Cuando retiremos la mascarilla, enjuagaremos con agua la cara y aplicaremos una crema hidratante masculina. La sensación de relax hará que conciliemos más fácilmente el sueño.

La zona de las axilas y de los muslos, por ejemplo, son zonas delicadas que suelen mancharse con el uso constante de desodorante, la primera y con el roce de las piernas con los tejidos del pantalón, en el segundo de los casos.

Si se usan productos como los desodorantes, su alto contenido en alcohol transmitirán sequedad a la piel. Para el blanqueamiento de la zona se hace preciso la  mezcla de polvo decolorante con zumo de limón, que aplicaremos sobre la zona afectada y dejaremos que actúe durante unos quince minutos aproximadamente. Retiraremos después con agua y aplicaremos crema hidratante seguidamente, repitiendo la operación una vez en semana.

Es importante que evitemos el sol mientras se aplica este tratamiento.

Jabón casero de limón para la eliminación de las manchas de la piel



Existen varias líneas en cosméticas que ofrecen soluciones excelentes, productos exfoliantes muy eficaces para la piel masculina y para la eliminación de las manchas que el paso del tiempo deja en la cara, en las manos, en el cuello, especialmente diseñadas o formuladas para el hombre y el tratamiento de su piel.
 
Pero la naturaleza se da la mano con los remedios caseros y obra maravillas. También se pueden hacer exfoliantes caseros efectivos y sencillo en su preparación. 

Solo hay que mezclar cinco cucharaditas de azúcar con cinco cucharaditas de aceite, pero que sea de oliva; además añadiremos una cucharadita de zumo de limón. Con ello formaremos una pasta homogénea que será la que nos apliquemos en rostro y cuello. La aplicación se hará efectiva con masajes circulares y masajeando suavemente evitaremos el contorno de ojos. Después dejaremos un tiempo para que actúe, unos cinco o siete minutos; y, después, nos enjuagaremos la cara con agua fresca. La piel queda revitalizada, exfoliada, limpia de células muertas, el aspecto que ofrecerá será mucho más relajado y saludable. Compruébalo y verás.

Hay días que nos levantamos con los efectos visibles de no haber descansado debidamente. Un tratamiento como este devolverá frescura  a la piel y optimismo a la persona, que se verá renovada su imagen en breves momentos.

Cuidar la piel no solo es óptimo para mantenernos jóvenes sino que hay que tener en cuenta que es mucho más que eso, pues la piel hidratada y flexible es signo de salud y vitalidad, siendo además la barrera que nos protege del exterior.

La piel mantiene a salvo los órganos del cuerpo frente a las agresiones externas, las manchas y oscurecimientos pueden ser un síntoma de que algo no va como debiera.

La exfoliación de la piel en los hombres



Sabemos que los productos de afeitar llevan incorporados principios que en sí ya significan un cuidado para la piel, pero es muy aconsejable completarlos con una exfoliación con periodicidad semanal. Para nuestra imagen será fundamental que sea,  sobre todo, en la zona del rostro para eliminar células muertas, así se revitaliza la piel a la vez que se limpia en profundidad y que se mejora la circulación sanguínea.

Se aconseja efectuar la exfoliación antes del afeitado, pues con ello se abren los poros y permiten un afeitado sumamente suave. No debe hacerse después porque la piel se encuentra irritada y la exfoliación solo lograría inflamar la zona.

Aunque resulte extraño ver que existen productos específicos para mujeres y para hombres, hay que seguir las recomendaciones pues la cosmética es diferente en función de la piel más sensible en la mujer y más firme en los hombres. Hay que saber que es necesario un masaje suave durante unos minutos que hará que el exfoliante penetre y produzca el efecto debido. El masaje se deberá centrar en lo que se denomina zona “T”, es decir, barbilla, nariz y frente. Una vez que se termine este masaje previo se procederá al afeitado y tras el mismo a la aplicación de loción o crema hidratante.

Es aconsejable que la loción o la crema que nos apliquemos tras el afeitado tenga protector solar, pues esto hará que la piel quede protegida de la acción de los rayos UV debidamente, estos rayos producen envejecimiento en la piel, con lo cual, si estamos debidamente protegidos, el envejecimiento se retrasará si actuamos con disciplina y constancia. Como no sólo los rayos UV son los que tienen toda la culpa del envejecimiento del rostro, evitaremos los gestos excesivos, las muecas innecesarias, fruncir el ceño, etc. No quiere decir que la pose sea de faraón egipcio, pero sí debe ser una pose de serenidad, si somos comedidos en las acciones, el cuerpo lo agradecerá y la cara es el espejo del alma, como diría tu abuela.